#verano ARCORES
Dos largos vuelos, películas, juegos y muchas expectativas. Así comenzó la aventura de nuestros voluntarios de Arcores rumbo a Filipinas, donde les esperaba un mes que cambiaría para siempre su perspectiva sobre el voluntariado y la solidaridad.
Relato

Entre sus muros conocimos a las hermanas y al personal que nos acogieron como familia, mostrándonos no solo las instalaciones del campus universitario —incluido ese edificio en construcción que simbolizaba el crecimiento constante— sino también el alma de su comunidad. El momento que más nos marcó: participar en el taller de carbón vegetal hecho con papel reciclado. Ver cómo transformaban desechos en recursos útiles fue nuestra primera lección sobre la creatividad y sostenibilidad filipina.

Dato curioso: San Ezequiel Moreno no solo da nombre al centro, sino que fue el fundador de Puerto Princesa. Visitar su catedral y los lugares emblemáticos de la ciudad fue como caminar por las páginas de la historia viva de Filipinas.
Bus, triciclo y pump boat. Tres medios de transporte que nos llevaron a través de paisajes increíbles hasta nuestro destino final: la isla de Casian. Pero si hay un héroe en esta historia, ese es Berni, el gran Berni. Este capitán de pump boat se ganó nuestra confianza absoluta —literalmente le confiaríamos nuestras vidas si fuera necesario. Llegamos de noche, donde nos esperaban los cuatro pilares de la comunidad: el prior Nestor, Cris, Ivan y Keneth.

Entre nuestras tareas especiales estaba vaciar, limpiar, clasificar y ordenar la biblioteca de la escuela. Cada libro que organizamos era una puerta al conocimiento que estábamos ayudando a abrir. Las mismas actividades las llevamos también a la escuela de la propia isla de Casian, aunque esta primera semana solo pudimos asistir un día.

En Taytay tuvimos el privilegio de conocer al obispo del norte de Palawan, visitamos las instalaciones incluida su granja ecológica, y como muestra de agradecimiento le obsequiamos unas pulseras de Arcores.
Cada día que pasa ganamos más confianza con los frailes y con la gente de la isla. Esta conexión humana es lo que hace que nuestra estancia sea cada vez más enriquecedora. Porque al final, el voluntariado no es solo dar, sino también recibir. Y en Filipinas, estamos recibiendo mucho más de lo que jamás imaginamos.
Continuará…
¿Quieres ser parte de la próxima aventura? Descubre cómo puedes colaborar https://www.arcores.org/que-puedes-hacer-tu/voluntariado/



