En las montañas de Brgy. Maslog, en Danao City (Cebú), se encuentra el Recoletos Eco-Park Shrine, un lugar que ya de por sí habla del compromiso de los Agustinos Recoletos con el cuidado de la creación. Fue allí donde, el pasado 14 de marzo de 2026, ARCORES Filipinas llevó esperanza a una comunidad golpeada recientemente por el tifón Tino.

Sembrar árboles, sembrar futuro
La respuesta de ARCORES no fue solo asistencial: fue también ecológica. Junto a la Universidad de San José-Recoletos (USJR) y la Guardia Costera Auxiliar de Filipinas (PCGA), se organizó una jornada en la que los propios padres y madres de familia plantaron 20 árboles maderables, contribuyendo a la recuperación del entorno natural y protegiendo el futuro de sus hijos.
Además, 50 niños recibieron sus Bolsas de Esperanza con material escolar, y 55 familias recibieron sacos de arroz y paquetes de alimentos. Los propios vecinos cocinaron y compartieron juntos, convirtiendo la jornada en un momento de comunidad y alegría.

Su historia nos recuerda que el cuidado de la creación y el cuidado de los más pobres son, en el fondo, la misma misión.
Una red que crece y se fortalece
Esta acción no es un hecho aislado. Los días 13 y 16 de marzo, ARCORES Filipinas celebró reuniones regionales en Cebú y Manila, reuniendo a sus Anchors —los voluntarios y colaboradores que sostienen la red— para escucharse, compartir propuestas y seguir construyendo juntos. La Universidad de San José-Recoletos y la Casa Provincial de San Ezequiel Moreno acogieron estos encuentros con generosidad.
En el espíritu de San Agustín, ARCORES Filipinas avanza como un solo corazón y una sola alma, unida en la misión de servir a Cristo en los pobres y de cuidar la tierra que todos compartimos.

Sembrar árboles, sembrar futuro

