Durante la jornada del sábado nos desplazamos hasta Calampisao donde fuimos invitados a una celebración de graduación y bautizo al mismo tiempo. Fue la graduación de 4 hermanos, entre los que se encontraba la primera graduada en ingeniería petrolífera de la zona.


Allí dieron una explicación en Tagalo a los locales de cómo usarlas e instalarlas de manera correcta. Instalamos un total de 9 placas en Debangan y 1 en Casian, que montamos al día siguiente. Gracias a este proyecto hemos conocido la realidad de cómo viven las personas de las islas con menos recursos y les hemos dado la posibilidad de acceder a algo tan básico para nosotros como es la luz eléctrica.
Hemos vuelto a ir al colegio de Calampisao para continuar con el programa de alimentación y a mayores esta semana hemos realizado otras dos actividades.
En primer lugar, desarrollamos el doodle art elaborado por Tagoy, donde fuimos clase por clase explicando la importancia de cuidar del medioambiente y haciéndoles conscientes de la maravilla natural que tienen en su isla y su deber en protegerla, además de pintar y colorear los dibujos del doodle con los niños de diferentes edades.
Posteriormente realizamos un juego donde los niños debían recoger el máximo número de plásticos del patio de la escuela y tirarlos correctamente a la basura.


Por último, la comunidad de frailes nos organizó una despedida a conjunto con una pareja de misioneros que llevaban un año en la isla.
Tras tres intensas semanas toca hacer las maletas y emprender el viaje de regreso a casa. Hemos vivido una experiencia muy bonita en la que hemos sido capaces de adentrarnos en la cultura y estilo de vida filipino mientras nos sentíamos como en casa. Una parte de nosotros siempre se quedará en esta isla, presente en cada niño, y en cada uno de nosotros.



